LA VOZ CANSADA DE LA LLUVIA
El olor a lluvia, retrae las intenciones de buscar
el sol en los tejados con que el día reviste las mañanas de luz y de paisaje.
Hoy, la voz encenizada de los cielos, nos trae la longitud de la memoria, para
hacernos saber que, los recuerdos, cuentan su abecedario de lluvias sin
descanso, con menos importancia y más excelsitud del ser humano, para
recomponer la vida y sus fracasos. La voz cansada de la lluvia, alegra lo que
somos, sin apenas saber por qué lo hace; le da vida a la vida y precipicio al
miedo de las gentes; nos hace comprender que, siempre somos el ruido infernal
de los sucesos, cuando la vida estrecha la aventura de sabernos seguros y, no
nos deja ver lo que sabemos, está detrás del ansia del dinero.
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