ANTES DE SALIR EL SOL
Antes de salir el Sol, me
busco en la pereza de las horas y, me hago el silencio más absurdo y más
preciso, ante la levedad del día que me observa en su primer reflejo. Nada se
contrapone, a lo que espero reconquistar en la pereza de las horas; soy la
lentitud de lo que escapa sin memoria ni sueños por mentir, esa reconstrucción
de lo posible ante la levedad de lo primario que, siempre desordena la estrofa
por nacer.
El rostro de los días, tiene
un sol particular en su belleza extrema: un azul sin azul ni verdad que lo
defina; esa razón de ser de la esperanza que, amodorra la vida y nos hace creer
lo que pensamos, aunque la estrofa esté desmemoriada y, la verdad, se lleve el
sueño al otro lado incierto, de lo que el día nos dice.

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