UN DÍA COMO OROS
UN DÍA COMO OTROS
El rumor de la imagen,
descompone lo cierto del paisaje y abre la fortuna y el precio de lo abstracto,
desmesurando el grito y la certeza de lo que no se nombra. A veces. solo arde,
el seco memorial de la bonanza, la certeza del ruido censurable, la boya sin
final de lo esperado, o, lo que tú nunca vistes cruzar ante los ojos de una
noche sin luna, vieja y blanca.
El rumor de la imagen, descoloca
la flor de las palabras para hacer de la burla, lo precario; ese grito sin voz
que nos derrumba la frágil versitud de la palabra, mientras el fuego inicia la
derrota, sin más razón de ser que, haber crecido, al margen de la imagen que el
tiempo colocó, tras la mañana de un día como otros: presuroso en su risa;
malicioso en su rostro.


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